Adolescentes en riesgo

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Entre los 10 y los 19 años, pasan cosas muy importantes que después nos perfilan como adultos

Época de experimentación, de “prueba y error” hasta encontrar el camino a los aciertos que nos definen en lo público y en lo privado. Para la mayoría de los seres humanos, eso es la adolescencia.

¡Qué etapa más difícil!, hay que decidir, decidir y decidir, porque entre los 10 y los 19 años, pasan cosas muy importantes que después nos perfilan como adultos, tales como: enfrentar cambios físicos y emocionales, decidir la vocación profesional, iniciar el primer noviazgo, escoger las amistades de acuerdo a la empatía, forjar el tipo de relación que deseamos establecer con nuestros padres o hermanos, así como la formación de nuestra conducta de acuerdo con ciertos valores, entre otras cuestiones.

También en esta etapa decidimos si comenzamos a fumar o no, si ingerimos bebidas alcohólicas o no, si experimentamos con drogas o no, aunque sea “sólo para ver qué se siente o a qué sabe”, aun cuando no seamos concientes de las graves consecuencias que puede traernos de por vida, el hecho de experimentar con dichas sustancias.

De la misma manera, adquirimos conciencia sobre los cambios en nuestro cuerpo y la conducta sexual que, de manera natural, se desarrolla en cada individuo. Sin embargo, para comprender estos cambios es necesario buscar información confiable sobre el tema, así como establecer una comunicación franca y abierta con nuestros padres y maestros sobre las dudas que tengamos al respecto. De lo contrario, se corre el riesgo de llegar a la experimentación sexual a temprana edad, cuando no estamos preparados ni física, ni emocionalmente, lo que nos lleva a consecuencias indeseables como: adquirir enfermedades de transmisión sexual como el VIH/Sida, Virus de Papiloma Humano, o tener un embarazo no deseado.

Sólo en América Latina, un tercio de las mujeres jóvenes se convierten en madres cuando aún son adolescentes, según datos del Population Council, en su estudio “Mensajes sobre Salud Sexual y Reproductiva”. Para estas mujeres, los riesgos son muy altos, ya que no sólo se enfrentan a embarazos y a partos de alto riesgo, también hay quienes deciden practicarse abortos que las dañan emocional y físicamente y que las pueden llevar incluso hasta la muerte.

Es por ello que la decisión sobre la sexualidad no debe ser tomada de manera irreflexiva o sin tener claro que es necesario tener y vivir valores como la autoestima, el respeto hacia el otro y hacia uno mismo, el  cuidado de la vida y de la salud, la solidaridad hacia la pareja y, sobretodo, tu dignidad de ser humano responsable, comprometido con la conservación de  la vida y tu amor hacia los demás seres.

Es importante que adquieras conciencia de que tener vida sexual activa antes de los 18 años incrementa en la mujer los factores de riesgo de padecer cáncer cérvico uterino. También implica consecuencias para las que no estás preparado, seas hombre o mujer, como tomar la responsabilidad moral y económica al frente de un nuevo hogar o vivir con la culpa de no poder hacerlo. En la vida hay tiempo para todo y cada etapa debe de vivirse de la mejor manera, sin afectarte a ti o a los otros.

Al final tú tienes la última palabra, el poder de decidir la historia de tu cuerpo y tu vida;  trazar día a día tu propio camino e invitar a otros para que lo caminen contigo. Recuerda que todo tiene su tiempo, arma un plan de cómo quieres ser en cinco o diez años, infórmate, reflexiona, actúa congruentemente, conecta tu cuerpo, tu mente y tu espíritu, verás que los tres en conjunto toman buenas decisiones.

 

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