Cómo superar tus propios miedos y obstáculos en la vida

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He aquí un gran secreto espiritual: la única vez que “fallamos” en cualquier cosa en nuestras vidas es cuando por error alejamos de lo que nos ha desafiado antes, permitiendo que nos enseñe sus caminos secretos.

Imaginemos que queremos aprender una nueva aptitud, por ejemplo, digamos que nos gustaría saltar vallas altas (algo muy parecido a la vida real, ¿no?). Tal vez compremos un libro de instrucciones o quizás vayamos a ver cómo los atletas compiten en la pista. Un buen comienzo sin duda, pero al final tenemos que aprender sobre la marcha; tendremos que saltar para nuestra propia cuenta. Nuestros primeros intentos para navegar sobre el cañizo suelen fallar. Más que probablemente, nos estrellamos! Y sabemos que perdimos la referencia debido a que estamos en el suelo, por lo tanto nos levantamos e intentamos de nuevo. Tal vez intentamos correr a una velocidad diferente, o trabajamos para mejorar el momento de nuestro salto. Y esto nos ayuda a progresar porque cada vez que nos acercamos a la meta, hacemos cambios. Nos hemos dado cuenta de que parte de lo que se necesita para tener éxito requiere que nos desprendamos de lo que no ha funcionado en nuestro enfoque.

Este es el punto: las mismas leyes que nos ayudan a aprender cómo eliminar obstáculos en una pista (o en cualquier otro lugar en la vida) también se aplican a aquellos casos cuando tratamos de elevarnos por encima de nosotros mismos. Dar el salto a la vida superior que nuestro corazón anhela comienza con reconocer y liberar las partes de nosotros que nos mantienen estancados o no nos dejan salir adelante.

Pongamos un ejemplo: cada vez que afrontamos momentos familiares difíciles o u estado recurrente de estrés, necesitamos dar la bienvenida a lo que estos momentos nos pueden enseñar acerca de nosotros mismos. Claramente, nuestro dolor en estos momentos es evidencia de que nuestras respuestas anteriores a crisis similares fueron inadecuadas. Estar todavía chocando contra estos viejos obstáculos demuestra que nuestras respuestas anteriores ya no nos sirven. Debemos dejarlos ir, ya que no nos dejarán continuar creciendo, es por esto que los sabios ven las crisis de la vida como un “encuentro cercano de clase verdadera”, lo que nos lleva a la lección principal:

Nunca nos daremos cuenta de qué alturas podemos alcanzar en la vida hasta que dejemos de culpar a la realidad de lo que nos sucede a medida que avanzamos a través de ella. Esta ruptura deliberada con el “juego de la culpa” es el primer salto, especialmente en lo que respecta a estrellarse dos veces en el mismo lugar en la vida. A pesar de las apariencias, nuestro dolor no se debe a que la vida ha puesto el obstáculo demasiado alto; no, se debe a que sólo tememos y empezamos a juzgarnos a nosotros mismos cuando no somos capaces de aprender la lección en el dolor, que es algo que tenemos el poder de hacer. Una vez que la lección se aprende, ¿dónde está el obstáculo o nuestro dolor? Detrás de nosotros! El descubrimiento de la verdad por nuestra propia cuenta nos ha llevado a saltar e ir más allá del obstáculo que teníamos en frente.

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