De frente a la libertad

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Humildad no es sinónimo de pobreza o debilidad. Sin embargo, si nos apegamos a la raíz de esta palabra se verá que significa: virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

En muchas ocasiones, se le da un mal uso a la palabra humildad, ya que es utilizada para calificar a la gente en estado de pobreza. Sin embargo, este valor se puede plantear como un ideal de vida. Si una parte importante de la humanidad considera que es tan importante, ¿por qué otros la emplean en un sentido, incluso, peyorativo?

Posiblemente, la mejor explicación está en la deformación que se ha dado a lo largo del tiempo, de este concepto. Sin embargo, si nos apegamos a la raíz de esta palabra se verá que significa: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Así, el valor de la humildad no tiene nada de debilidad. Sólo los fuertes reconocen sus propias debilidades, los más inteligentes logran un conocimiento pleno de su propia limitación, los más valientes están dispuestos a reconocer sus flaquezas para poder empeñarse en superarlas y, mientras lo logran, buscan apoyo en donde sea necesario.

El que no es humilde, en cambio, está ciego a sus propias limitaciones. Presume de inteligente, como el preso que presume de la amplitud de su celda, pues exhibe sus fortalezas y oculta, cuidadosamente, sus debilidades, para no perder el respeto del otro. Sintiendo ser libre, es prisionero de la buena opinión que otros puedan tener de él.

El humilde, por otro lado, no trata de aparentar debilidad, se conoce perfectamente, por lo que aprovecha plenamente sus fortalezas, tomando en cuenta siempre sus limitaciones. Sabe hasta dónde puede llegar y en qué punto necesita ayuda. El vivir el valor de la humildad da una gran libertad: Estar libre de la angustia de ser “descubierto” en las debilidades; del temor de fallar ante aquéllos a los que les presumieron fortalezas que no poseen. La libertad de saber a qué se puede comprometer, porque está seguro que cumplirá. No es un valor para los débiles, pues requiere de sabiduría para conocerse, integridad y fortaleza.

Hacer una autoexamen para saber cuánto se ha cultivado este valor puede proporcionar apertura para tomar conciencia sobre cuáles son las áreas de mejora en la propia personalidad y así, poder recurrir a las fuentes que te ayuden a fortalecer tus flaquezas. Recuerda: todos podemos aprender de todos, por lo que es posible que el aprendizaje provenga de alguien que no imaginabas, lo importante es que estés receptivo para detectarlo.

 

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