Destino biónico

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Agustín siempre dijo “yo quiero ser doctor como mi papá”, pero ni es médico, como su padre, ni comunicólogo, como su madre.

Su destino tampoco estuvo en los autos, que tenía todos los modelos, ¡claro! de juguete; ni en el estudio de los insectos, por los cuales siente una gran fascinación; gusto que sacó canas verdes a su madre, pues apenas se descuidaba ella, él ya estaba buscando bajo la tierra algún gusano o jugando con “una babosa”, un caracol, un ratón muerto o con unas cuantas cochinillas en la mano.

Él descubrió su verdadera vocación en los últimos semestres de la preparatoria, cuando fue más evidente el dominio y su gusto por las ciencias exactas, la física y las matemáticas.

Agustín es un joven, a punto de cumplir 21 años de edad, que encontró su camino en la Ingeniería Biónica, que estudia en la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

A él no le fue sencillo decidir cuál sería la carrera que llenaría todas sus expectativas de vida y profesionales; primero quiso ser médico como su padre, luego pensó incursionar en la Ingeniería Biomédica, después en ser químico farmacobiólogo; también consideró como otra opción, a la Biotecnología y hasta en la Ingeniería Genómica.

Sin embargo, cuando la Ingeniería Biónica se atravesó por su camino, él quedó maravillado pues por fin había encontrado la faceta de la medicina avanzada a la que él se quería y quiere dedicar.

No sólo no le fue fácil encontrar la actividad a la que se dedicaría toda su vida, sino que cuando finalmente se decidió por la Biónica, matricularse en ella fue uno de los procesos más complicados por los que ha pasado en su corta vida.

“Pero se logró y la satisfacción fue inmensa”, sobre todo cuando unas semanas después de haber sido aceptado, se enteró que era una de las escuelas con mayor exigencia académica a nivel superior de todo el Politécnico, y cuya matrícula sólo admitía a los que registraban los resultados más altos en el examen de admisión.

A partir de la entrada a la UPIITA, ya nada lo frenó; aun cuando es joven, el camino recorrido dentro de su carrera profesional, es dinámico y con muchos logros.

Y es que a Agustín Santana Romero, nada lo detiene, nada lo limita; quizá porque él inconscientemente cuando era pequeño aprendió el gran valor que tiene la vida, al quedar inmóvil por varios meses cuando sufrió un grave accidente al subir a la azotea a darle de comer a tres perros Pastor Alemán, mascotas de él y de sus hermanos . Uno de ellos lo empujó y cayó al vació, causándole una herida en la cabeza y fractura en un hueso de la cadera.

Sus ganas por contar con una educación completa e integral lo llevo a unirse a las filas de la Asociación de Excursionismo y Montañismo y a la Rama Estudiantil del Instituto de Ingenieros en Electricidad y Electrónica de la UPIITA.

Colaboró en el Congreso Nacional Interdisciplinario en Tecnologías Avanzadas, coordinando a las empresas patrocinadoras, además de ser el creador del departamento de Vinculación Empresarial durante el Tercer Concurso Nacional Guerra de Robots.

Con gran satisfacción, Agustín cuenta que sin duda uno de sus más grandes logros y triunfos “del cual me siento extremadamente orgulloso y feliz por la responsabilidad que ello representa, es dirigir a una de las asociaciones más importantes de la escuela y que representa al organismo de ingeniería más importante del planeta”, la Rama Estudiantil del IEEE.

Su tenacidad y su atinado desempeño como presidente de la Rama lo llevo hasta Guayaquil, Ecuador a la Reunión Regional de Ramas del IEEE, y después a Perú.

Agustín Santana, a menos de un mes por cumplir sus 21 años, cursa el cuarto semestre de la carrera de Ingeniería Biónica, y como dijera él “esta aventura apenas comienza”, pues aún le quedan proyectos y eventos por desarrollar en el terreno de la ciencia y la innovación tecnológica, en este año; como el 4º Concurso Nacional Guerra de Robots, en marzo, y el 4º Congreso Interdisciplinario en Tecnologías Avanzadas.

                “Está más que claro decir que nada de esto lo he logrado solo, ha sido muchísima la gente que se ha cruzado en mi vida y que ha sido la que me ha ayudado a seguir adelante en las buenas y en las malas, la lista de amigos y seres queridos es interminable sin duda, pero todo ellos saben quiénes son y saben también lo mucho que me han respaldado para no verme en el fracaso, muchas gracias como siempre por sus palabras, su cariño y su afecto.

Por supuesto mi familia no se puede quedar atrás, y es que ustedes son el primer pilar de mi vida, del mismo modo les agradezco su cariño y esta por demás decirles que todo lo que hago es por ustedes.

        Papá, mamá, Héctor y Giovanna, son todo lo que tengo, ustedes son mi primera fuerza, mi motor, es una realidad que aún no he hecho mucho de mi vida, pero quiero que sepan que cada que hago algo por muy pequeño que sea, lo hago pensando en ustedes, gracias por sus consejos, por sus palabras, por su apoyo y por poder compartir día con día conmigo, cada éxito y fracaso. ¡¡¡GRACIAS POR TODO!!!”.

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