¿Una dieta vegana puede afectar tu inteligencia?

0

En los últimos años la adherencia a un patrón de alimentación vegano ha ido en incremento por diversos aspectos socioculturales (ambientales, religiosos, protección animal, entre otros), o por la simple preocupación de mejorar sus hábitos alimentación y estilo de vida, con el fin de mantener un adecuado estado de salud en general, y con ello, prevenir enfermedades asociadas a una inadecuada alimentación.

El veganismo (vegetarianismo estricto) se basa principalmente en el consumo de determinados grupos de alimentos, entre ellos: 

  • cereales
  • verduras
  • frutas
  • leguminosas
  • oleaginosas (semillas)

Omitiendo por completo alimentos o productos derivados de origen animal como: 

  • carne (pollo, res, cerdo, pescado)
  • huevo
  • lácteos y derivados (queso, yogur, crema, etc.)
  • inclusive miel de abeja.

Este patrón de alimentación hace énfasis en la obtención de ciertos beneficios nutricionales estudiados a través de los últimos años, tales como: 

  • alto consumo de fibra dietética (mejorando la salud intestinal)
  • un adecuado aporte de vitaminas (vitamina A, C, D, E y ácido fólico principalmente), minerales como el magnesio, omega 6 y además, nos ofrece un bajo aporte de grasa saturada y colesterol (salud cardiovascular), 
  • entre otros beneficios que dan un resultado positivo en cuanto a control de peso y/o disminución del mismo.

¿Realidad o Mito que una dieta vegana afecta la inteligencia?

Podemos concluir que es un mito, si es supervisada y planificada por un profesional de la salud. El nutriólogo [8] valorará y adecuará un plan de alimentación con el objetivo de cubrir cada uno de los nutrientes necesarios acorde a la edad, sexo, actividad física y condición médica.

Así como también prevendrá las posibles deficiencias (energía, proteína, omega 3, vitamina B12, hierro) que pudiera ocasionar un patrón de alimentación vegano.

¿Pero qué sucede con otros nutrientes que son beneficiosos para nuestro cerebro y no los podemos obtener de los productos vegetales?

Si bien, ya se describieron sus amplios beneficios, el no acudir con un profesional de la salud especializado (nutriólogo), puede ocasionar deficiencias nutricionales que pueden afectar a nuestro cerebro y por tanto nuestra cognición, la cual es la facultad de un ser vivo para procesar información a partir de la percepción, el conocimiento adquirido (experiencia) y características subjetivas que permiten valorar la información.

Entre los nutrientes esenciales para el cerebro se encuentran:

Energía (kilocalorías)

El cerebro requiere aproximadamente 1/5 del total las calorías diarias consumidas, al no aportar suficientes alimentos, puede ocasionar un incorrecto funcionamiento de este órgano dificultando las funciones cognitivas como la habilidad de mantener la atención, memoria, razonamiento y lenguaje.          En un estudio se observó que los veganos tenían una menor ingesta de kilocalorías en comparación con otro tipo de dietas.[1] Esto puede deberse a que el aporte energético derivado de alimentos vegetales es bajo y proporciona un gran volumen que puede ocasionar saciedad temprana (sensación de sentirse lleno) y así impedir un consumo adecuado de energía.

Proteína

Las proteínas son de gran importancia para el cuerpo humano, pues son el elemento formativo y estructural indispensable para todas las células del organismo.

En el mismo estudio se observó que los individuos que consumían una dieta vegana tienen una disminución de la ingesta proteica en comparación con otros patrones de alimentación. [1] Se ha observado que una ingesta baja en proteínas aumenta el riesgo de deterioro cognitivo leve y demencia (deterioro de la memoria y razón). [2]

Las proteínas vegetales son de una calidad diferente a las proporcionadas por los alimentos de origen animal, conocidas como proteínas de bajo valor biológico, pues no cuentan con los aminoácidos esenciales, que son necesarios para satisfacer las necesidades metabólicas cerebrales (requerimiento de nutrimentos).

No obstante, una dieta vegana bien planificada puede proporcionar aminoácidos esenciales, combinando correctamente dos grupos de alimentos cereales (arroz, maíz, trigo, avena, centeno, cebada, entre otros) y leguminosas (frijoles, lentejas, habas o garbanzos), dando como resultado una proteína de alto valor biológico similar a las proteínas vegetales.

Omega 3

Los ácidos grasos omega 3 y 6 son esenciales, es decir, se necesitan ingerir mediante la dieta ya que el organismo no los produce por sí mismo. Específicamente el omega 3, tiene un papel importante en el desarrollo cognitivo, el aprendizaje y la memoria, además de intervenir en la función visual y en la auditiva. [3]  Se ha visto que el consumo de omega 6 es adecuado, contrario a el omega 3 en personas que llevan un patrón alimentación vegano. [4]

Debido a que las principales fuentes de este nutriente son los pescados grasos y derivados. Podría ser necesaria la suplementación a través de comprimidos, ya que es de suma importancia asegurar su aporte para un adecuado funcionamiento cerebral. Entre los alimentos vegetales con un buen aporte de omega 3 se encuentran las semillas de linaza, chía y microalgas.

Vitamina B12

Es una vitamina que pertenece al compleja B. Entre sus funciones se ha visto que la vitamina B12 puede retrasar los signos de demencia y mejorar las funciones cerebrales y cognitivas en los adultos mayores. [5] La deficiencia de esta puede ocasionar pérdida de memoria, disfunción mental, depresión y daño cerebral irreversible. [6]

Los principales alimentos que contienen esta vitamina son provenientes de origen animal, por lo que es muy común encontrar deficiencia de vitamina B12 en veganos.

Solo algunas variedades de algas y hongos tienen vitamina B12 y, por tanto, la ingesta en veganos puede ser insuficiente, lo que necesitaría ser suplementado de manera permanente en personas veganas.

Hierro

Entre las funciones del hierro se encuentra proceso de mielinización de las neuronas (estímulos nerviosos que se envían al cerebro a través de neuronas) y producción de neurotransmisores (transmisión de un mensaje de neurona a neurona).

Existen dos tipos de hierro: hemo (se encuentra en alimentos de origen animal) cuya absorción es mayor y no hemo (alimentos de origen vegetal) su absorción es menor, este aumenta al combinarse con alimentos altos en vitamina C (cítricos, guayaba, pimientos).

Sin embargo se debe separar el consumo de inhibidores de hierro (fitatos, polifenoles y calcio) que se encuentra en granos enteros, leguminosas, té, cacao, lácteos y derivados de las comidas principales.

La deficiencia de hierro puede ocasionar anemia ferropénica disminuyendo la concentración, atención, razonamiento, rendimiento de la memoria, coeficiente intelectual. [5]

 Escrito por la Nut. Itzel Cardoso, Clínica Nutricional Nutrest

 Bibliografía:

  1.   Clarys, P., Deliens, T., Huybrechts, I., Deriemaeker, P., Vanaelst, B., De Keyzer, W., Hebbelinck, M., & Mullie, P. (2014). Comparison of nutritional quality of the vegan, vegetarian, semi-vegetarian, pesco-vegetarian and omnivorous diet. Nutrients, 6(3), 1318–1332.
  2.     Roberts, R. O., Roberts, L. A., Geda, Y. E., Cha, R. H., Pankratz, V. S., O’Connor, H. M., Knopman, D. S., & Petersen, R. C. (2012). Relative intake of macronutrients impacts risk of mild cognitive impairment or dementia. Journal of Alzheimer’s disease : JAD, 32(2), 329–339. https://doi.org/10.3233/JAD-2012-120862
  3. Martínez García, R. M., Jiménez Ortega, A. I., López Sobaler, A. M., & Ortega, R. M. (2018). Estrategias nutricionales que mejoran la función cognitiva [Nutrition strategies that improve cognitive function]. Nutrición hospitalaria, 35(Spec No6), 16–19. https://doi.org/10.20960/nh.2281
  4.     Saunders, A. V., Davis, B. C., & Garg, M. L. (2013). Omega-3 polyunsaturated fatty acids and vegetarian diets. The Medical journal of Australia, 199(S4), S22–S26.
  5.     Bourre J. M. (2006). Effects of nutrients (in food) on the structure and function of the nervous system: update on dietary requirements for brain. Part 1: micronutrients. The journal of nutrition, health & aging, 10(5), 377–385.
  6.     Mayela Marrero Aliño.. (2017). Nutrición cerebral. Estado del arte.
  7.   Ruíz Fernández, Nelina A. (2005). Deficiencia de hierro y función cognitiva en la edad escolar y adolescencia. Archivos Venezolanos de Puericultura y Pediatría, 68 (4), 186-198. 
  8. Clínica Nutricional Nutrest, Ciudad de México
Share.

About Author

Leave A Reply