Viva la Hipoteca y la Madre que la Pario

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La historia hasta llegar a la hipoteca es bonita porque tienes mucha ilusión por emanciparte, deseas tener tu piso y hacer las cosas a tu manera. Buscas un piso que reúna unas características determinadas y que el precio sea adecuado. La búsqueda suele ser complicada, pero al final la encontramos, el segundo paso es pedir una hipoteca. Los paseos a un banco y otro se hacen incesantes, y las cuotas nos ponen los pelos de punta, la historia que comenzó siendo bonita pierde todo su glamour. Pero al final nos decidimos hacemos las escrituras y ¡bien! Somos propietarios.
Y entonces llegan los pagos, que duraran una eternidad, probablemente nos jubilemos y tengamos que seguir pagando la hipoteca, y ahora, ¿Qué tal juventud, como os va con la hipoteca? Seguro que vais muy chungos como la mayoría. El dinero no llega para todo y a pesar de que trabajemos dos personas para pagar la hipoteca, en ocasiones el dinero no llega.
Pero esta es nuestra realidad, o mi realidad, enfrentarnos a unas cuotas abusivas y a unos salarios que no suben. Pero esta es una realidad muy dispar a la que analizan nuestros mayores. Ellos opinan que los jóvenes vivimos como queremos, vamos como vulgarmente se diría; de “puta madre”. Hoy he tenido que escuchar el argumento de una persona acerca de la situación que tenemos los jóvenes. Según su tesis los jóvenes actualmente no nos emancipamos antes porque no lo deseamos, apuntaba que si realmente quisiéramos hacerlo compartiremos piso o alquilaríamos una habitación, y recordaba como sus padres cuando llegaron a Barcelona compartían piso con diez personas más. Del mismo modo decía que no sólo es que deseemos una vivienda, sino que queremos que en ella todo sea de última generación, mantenía que lo primero que queremos es un televisor de plasma, y que somos un tanto caprichosos. Cuando esta persona se independizo con su pareja no disponía de nada más que lo necesario y según sus palabras, ha sobrevivido.

Me comentaba, que nos quejamos demasiado de nuestros salarios actuales, pero que realmente nada había cambiado a lo que vivió en su juventud, puesto que según su realidad los sueldos de antes eran bajos igual que lo puedan ser ahora. ¿Creéis que todo sigue igual?;¿Nada ha cambiado en todo este tiempo?; o ¿Somos unos consumistas que queremos tenerlo todo?

Sobre las hipotecas también tenía una tesis, de la cual había deducido que no era para tanto y que trabajando dos, todo es posible al igual que lo era antes. ¿Pero en estos momentos dónde estamos en los años 80 o en el año 2008?, Quizás en muchas ocasiones sea muy sencillo hablar de situación precarias cuando ya están en el olvido. ¿Realmente los jóvenes pasamos tanto de todo?, ¿nos da todo igual?

Esta persona apuntaba que nos quejamos de vicio cuando decimos que las hipoteca son abusivas, cuando según sus palabras los jóvenes en la actualidad, no nos quitamos ningún capricho aunque paguemos una hipoteca; salimos de fiesta, vamos de cena, nos vamos de viaje… es decir que nuestros mayores opinan que muy mal no estaremos si disfrutamos de nuestro tiempo libre, de esta manera tan activa. ¿Pensáis que disfrutamos tanto?

Con esta realidad tan contraría a la mía deduzco que nuestros mayores piensan que vivimos estupendamente porque disfrutamos activamente de nuestro ocio y tiempo libre, y del mismo modo opinan, que si realmente estaríamos mal económicamente nos quedaríamos en casa y nos dejaríamos de tanto malgastar el dinero.

Mi opinión acerca de todo esto es:

1. No nos emancipamos antes, no porque no lo deseemos sino porque no tenemos los medios posibles para poderlo hacer.

2. No niego que seamos un tanto caprichosos, pero creo que la juventud actual es responsable de sus actos y que tiene por lo general los pies muy en el suelo.

3. Nos cuesta mucho encontrar el puesto de trabajo deseado, y en ocasiones trabajamos en puestos que no deseamos a cien por cien, pero que los tenemos porque no tenemos otra opción.
No cobramos lo suficiente como para poder acceder a una hipoteca de manera solitaria, porque los banco se ríen de nosotros a la “puta” cara.
Para que nos hagan indefinidos tardamos un periodo largo, y en algunos casos juegan con nosotros como si fuéramos marionetas de un circo, nos echan a la calle y al poco nos vuelven a llamar.

4. Y por ultimo nuestras hipotecas no son pagables, sino que las pagamos porque no nos queda otro remedio.

La gente de a pie se queja constantemente de que el dinero que entra en casa, igual que entra sale. Todo se ha encarecido de manera abusiva con el euro y todo el mundo se queja de las dificultades económicas que viven en sus hogares. Los jóvenes además de pagar nuestra hipoteca también tenemos que comer y debemos cumplir con nuestras responsabilidades: pagar el agua, la luz, la escalera… nuestra situación también es muy jodida ¡no lo creéis! Por eso yo lanzo las preguntas ¿Qué pensáis sobre la situación de los jóvenes?, ¿Somos unos caprichosos que queremos tenerlo todo?, ¿Nos quejamos de vicio o realmente tenemos motivos para quejarnos?

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